La relación de pareja y los hijos

Los hijos son una alegría para cualquier pareja, pero con su llegada comienza un nuevo estilo de vida en el que el tiempo se reduce y, por lo tanto, la relación de pareja suele ser relegada a un segundo lugar.

Creer que ser pareja y ser padres es lo mismo, o que es algo muy parecido, es un grave error.  Debemos tener claro que cada uno de esos roles necesita de un tiempo y un espacio distintos.

¿Cómo podemos conseguir ese balance, sentir que estamos haciendo un buen trabajo como padres sin perder de vista la relación con esa persona que amamos? Mencionaré algunas formas para lograrlo:

Establece comunicación con tu pareja. Muchas veces cuando ya hay hijos de por medio, las conversaciones se vuelven muy rutinarias y suelen tener que ver con nuestros hijos, las compras, las facturas, la limpieza, etc.  Buscar momentos para hablar de nuestros sueños, metas, deseos, miedos, etc.  Buscar conversaciones íntimas que fortalezcan la relación. Busquen momentos para estar solos, darse un tiempo a solas es una magnifica opción para revivir la pasión y romance.  El buscar momentos de intimidad tanto sexual como emocional es básico en una pareja y tristemente es de lo que comúnmente se pierde al tener hijos.

No te intimides: Si después de tener hijos sientes que te quedaron unas libritas de más, no te preocupes por eso. Si tu pareja te ama comprenderá perfectamente que ningún cuerpo puede quedar igual después de un embarazo.  No debes tratar de ocultar lo que no te gusta de tu cuerpo pues esto puede arruinar tu intimidad y hará que tu vida sexual se torne tensa e incómoda.  Claro que puedes trabajar para lograr reducir esas libras de más que te agobian, pero durante el proceso intenta disfrutar de tu relación, olvidándote de esas pequeñas huellas que pudo haber dejado el embarazo en tu cuerpo.

Recuerda que aparte de ser padre o madre, también eres mujer u hombre. El ser padres es una experiencia incomparable, al igual que el amor que se le tiene a un hijo, pero esto no quiere decir que te olvides ni de tu pareja ni de ti mismo.

Duerman solos. En los primeros meses sé que esto es imposible y que también en muchas ocasiones no se cuenta con suficiente espacio en la casa; sin embargo, en la medida de lo posible, lo más recomendable es que duerman solos.  Esto permite a los padres tener intimidad no solo en el ámbito sexual sino también emocional.  Aparte de esto, es un beneficio para el niño pues aprenderá a ser más independiente.

Cuídate y preocúpate por tu apariencia. El hecho de que ya tengan hijos no es equivalente a poder vernos como una madre o padre descuidados en su arreglo personal.  Solemos caer en la tentación de no arreglarnos demasiado en casa, nos arreglamos mucho al salir para que nos vean los demás, pero el exceso de confianza hace que muchas veces en casa nos dejemos un poco.  Es cierto que ya no tienes el mismo tiempo de antes para dedicarte a ti mismo/a pero no descuides tu arreglo personal, ya que tanto tú como tu pareja merecen lucir hermosos y sentirse cómodos consigo mismos.

No olvides que es el hombre o la mujer que amas. Si tienes un hijo con él/ella es porque lo amas, por lo tanto no tienes que verlo simplemente como un proveedor o cuidador que dio su aporte para contribuir a tu maternidad/paternidad.  En muchas ocasiones la pareja deja al otro completamente de lado pensando que ya cumplió con su papel y que ahora debe dedicarse exclusivamente a cuidar de su hijo o ser el proveedor del mismo.  Es importante cuidar y valorar a tu pareja, mostrándole lo agradecido/a que estás por todo lo que ha hecho con respecto a tus hijos pero también que la amas por su manera de ser.

Enseñarle a los hijos a respetar el tiempo que sus  padres tienen para si mismos y como pareja. Los niños deben aprender a que hay momentos para compartir todos juntos y, otros, que son para el papá y la mamá. Por ejemplo, es sumamente saludable que si la familia acostumbra a ir de paseo a la playa algunos fines de semana durante el año, los hijos sepan que de esas salidas, una es sólo para los papás. O que si los padres practican algún deporte de manera individual, que comprendan que hay días u horarios en que irán a hacerlo.  Esto les va a permitir sentirse satisfechos y felices, consigo mismos y con su pareja, y por lo tanto tener más ánimo y energía para dedicarle a los hijos.

Ser pareja y ser buenos padres es otro gran reto. Pero a pesar de lo difícil que es encontrar un equilibrio, la receta más cercana a lo perfecto es tener claro que cada cosa tiene su lugar y su momento. No se puede vivir el mundo de a dos cuando se ha tomado la opción de tener hijos y construir una familia, pero tampoco se puede olvidar que la pareja es la base de la familia, y que hay que alimentarla para que no se desmorone”.

Regina Vides

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